Desde el 8 de octubre de 2007, día en que llegué de viaje, no tengo servicio telefónico (estando al día con mis cuotas). Llamé, como corresponde, al servicio técnico y me dijeron que lo solucionarían en 4 días máximo. Al cuarto día ... Ver descripción completa
Desde el 8 de octubre de 2007, día en que llegué de viaje, no tengo servicio telefónico (estando al día con mis cuotas). Llamé, como corresponde, al servicio técnico y me dijeron que lo solucionarían en 4 días máximo. Al cuarto día volví a llamar y me dijeron que se demorarían entre 7 y 10 días en hacer la reparación. Concurrí entonces a la Comisión Nacional de Comunicaciones donde hice la denuncia pertinente. Me atendieron muy amablemente y me dijeron que se encargarían del caso. Mientras escribo esto sigo esperando, después de casi dos meses, que hagan la reparación. No sé si se deba a que en mi zona no tengo la posibilidad de optar por el servicio telefónico de la competencia (Telecom) o por pura negligencia e inoperancia. El caso es que son incontables los tras-tornos que me ocasiona no contar con el servicio telefónico como corresponde. No solo por no poder hablar por teléfono como cualquiera, sino también porque al no tener línea telefónica, tampoco puedo hacer uso de Internet, ya que en la zona donde vivo, el telefónico, es el único medio posible para contar con este servicio. Mi trabajo se desarrolla en mi hogar. Tengo un pequeño estudio de grabación de audio y la ma-yoría de mis clientes no viven en Buenos Aires. Por lo tanto, para el trabajo que realizo es imprescindi-ble contar con el normal funcionamiento de Internet, ya que constantemente recibo y envío archivos de audio muy pesados. Muchos de estos archivos demoran horas en ser enviados o recibidos, y esto es algo que, en situaciones normales, ocurre mientras trabajo. Hoy por hoy, no puedo trabajar normalmente, ya que para enviar o recibir archivos he tenido que perder incontables horas en locutorios y lugares de servicio público de Internet. Horas que pierdo de trabajo, ya que no puedo estar en mi estudio. Esto ocasionó innumerables trastornos en mi trabajo y retrasos irrecuperables con clientes muy importantes a los que he tenido que hacer descuentos e inclu-so dejar de cobrar con el fin de conservar una buena relación con ellos. No quiero dejar pasar por alto la cantidad de dinero que he perdido en tarjetas de celular, para poder comunicarme yo y mi esposa desde casa. Dinero del que, obviamente, TELEFÓNICA no piensa hacerse cargo. He realizado una filmación donde queda demostrada perfectamente la falta de seriedad con que atienden al usuario. Tal filmación puede ser vista en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=z1QMTtFpCkM Quienes vean el video, podrán observar la falta de interés y e irrespetuosidad que demuestra en particular Matías, uno de los operadores con quien hablo. -¡Qué quiere que le haga! (SIC) responde a una de mis preguntas. Creo que la sorpresa ante tal maltrato no me dejó responderle como se merece. ¿Qué quiero que le haga? Me conformo con que hagan su trabajo como corresponde, para que no ten-gamos que salir yo y mi esposa corriendo a la 1 de la madrugada buscando algún teléfono público o tar-jeta telefónica para llamar a un remis que nos lleve al sanatorio porque mi hijo de año y medio se en-cuentra repentinamente con una altísima fiebre (cosa que sucedió). Lo ridículo e irrisorio es que hace un par de semanas me llegó una factura por una suma que ronda los $ 320. ¿Cómo se atreven? ¿No tienen vergüenza? Claro… Para cobrar, no se demoran. Eso sí que lo hacen con la mayor celeridad. En síntesis. Estoy harto de sentir que me toman el pelo, de darme cuenta que por mucho que reclame lo que corresponde, no les interesa en lo más mínimo hacer lo que deben. Y no es la primera vez que tengo problemas con TELEFÓNICA y que tengo que recurrir a la CNC para lograr que se dig-nen a hacer su trabajo. De hecho si no fuera por dicha entidad, no tendría servicio telefónico, ya que, aunque parezca increíble, se negaban a instalármelo. Esto que leen, además del video disponible en la web, es nada más y nada menos que un intento desesperado por ser atendido en mi reclamo. Y sé perfectamente que no soy el único al que le pasa. Muchísimas personas, al enterarse de mi situación, me compartieron que en algún momento les ocurrie-ron cosas similares con la misma empresa. Ahora, la pregunta que debemos hacernos todos es: ¿Hay que llegar a este punto para ser escu-chado? ¿Tiene uno que llegar a la indignación total? ¿Es necesario tener que sentirse ignorado, humillado y burlado? ¿Hasta que punto debe uno llegar para ser atendido? ocultar
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