PARTIDO COMPLETO El partido que anoche protagonizaron San Lorenzo y River queda ya guardado para los anales de la historia como uno de los más grandes que se recuerdan en la Copa Libertadores. Sabíamos que el duelo entre cuervos y gallinas ... Ver descripción completa
PARTIDO COMPLETO El partido que anoche protagonizaron San Lorenzo y River queda ya guardado para los anales de la historia como uno de los más grandes que se recuerdan en la Copa Libertadores. Sabíamos que el duelo entre cuervos y gallinas iba a deparar emociones fuertes, pero ni mucho menos podíamos imaginar lo que ocurrió ayer en El Monumental. Fue un choque que recordó a los míticos cruces de los años sesenta, llenos de fervor y dureza, un partido de hombres, hecho para la garra y el pundonor, con la adrenalina disparada, un encuentro sin límites que dio rienda suelta al fútbol en su estado más puro. El choque, que se presentaba como un duelo colmado de morbo, terminó coronando al gran ganador Ramón Díaz, el Pelado, ese entrenador que el presidente millonario José María Aguilar dejó escapar y que ahora grita para el Ciclón. Decir que lo que hizo San Lorenzo fue épico sería poco. Nadie, ni siquiera el más optimista, podía darle una mínima opción a los de Boedo, cuando perdían 2-0 y jugaban con dos menos. Rivero había sido expulsado en la primera parte, después de que Abelairas hiciera el primero con una falta que nadie acertó a rematar y que paradójicamente acabó adentro. En el segundo periodo Botinelli puso entre la espada y la pared a los 7.000 hinchas azulgranas desplazados a Núñez. Un desproporcionado codazo a Falcao dentro del área le costó la roja y un penalti en contra que convirtió Abreu. El choque estaba perdido, River se veía en cuartos, pero Ramón Díaz, aún con nueve, pedía a su gente paciencia, calma y ambición, consciente de que un gol empataba la eliminatoria. Y San Lorenzo remontó. El Chaco Torres intentaba poner el pulso y DAlessandro aceleraba en el enganche. Jugaba bien el ex Zaragoza, por momentos silbado por la que siempre fue su afición, por ejemplo cuando se encaraba con el meta Carrizo. Daba igual, en este encuentro sólo importaba la victoria, nada más. San Lorenzo creía y en el minuto 69 Bergessio recortaba distancias. A partir de ahí River se venía abajo, le quemaba el cuero a sus jugadores, el miedo se infundió en los de Simeone. El partido pedía a gente con experiencia como Ortega, pero el Cholo también estaba coaccionado por el efecto azulgrana. No había reacción en los locales y tres minutos después del primero caía el segundo, de nuevo cortesía de Bergessio. River buscó a la desesperada la hazaña que minutos antes había logrado San Lorenzo. Sin embargo, la noche ya había dictado sentencia. Ramón Díaz, el técnico que le dio la segunda Libertadores a River, volvía a dejar en evidencia a Aguilar, disculpándose nada más terminar el choque ante su afición, la millonaria, claro. DAlessandro, por su parte, le lanzaba un dardo lleno de veneno a la dirigencia de Núñez, ésa que no apostó fuerte por su fichaje Y mientras todo ello ocurría, los hinchas de San Lorenzo, los que habían ido al norte porteño y los que no, disfrutaban, soñando con que esa Libertadores que se les resiste acabe llegando el año del centenario. Con Ramón en el banco todo es posible. De momento, el Cuervo está en cuartos, compartiendo cartel con Boca, América, que liderado por Cabañas logró una impresionante remontada en Maracana ante el Flamengo, Fluminense, Santos, Sao Paulo, Atlas y LDU Quito, que logró aguantar en La Plata ante el Estudiantes. Juan Sebastián Verón tendrá que aguantar un añito más para campeonar en el torneo más importante de América como ya hiciera su padre junto Carlos Salvador Bilardo. ocultar